Me he pasado la vida intentando convencerme, de que ese amor maravilloso con final feliz que vemos en las películas, existe. Pero esa misma vida se ha ido encargando de demostrarme, que si existe será para que lo disfruten los demás. Resabiada con mi pasado y expectante con el futuro, he decidido que nadie va a provocar que tenga que volver a acudir a terapia para devolverme mi autoestima. Yo merezco algo más que esconderme en un pijama de felpa, una manta y un sofá, mientras lloro desconsoladamente. Ahora voy a VIVIR en mayúsculas. Con V de Victoria, con V de Vencedora, con V de Vikinga, con V de triunfadora. ¿Qué triunfadora no empieza por V? Ahí Va una triunfadora. «A ver si lo consigues».
¿Soltería o herencia? ¿Matrimonio o amor? Todas son, sin duda, opciones difíciles para un libertino sin remedio y una aspirante a escritora. Anthony David Pratt, conde de Fowell, es un libertino. No le importan las habladurías ni las conveniencias del mercado matrimonial… Hasta que su propia herencia corre peligro. Su padre, el marqués de Helster, lo amenaza con dejarlo sin un penique si no se casa antes de finalizar la temporada. Pero, como si aquello fuera poco, solo podrá desposar a una de las damas de la lista que el marqués le entrega. Serena Westwood, una férrea amante de los libros, detesta Londres. Los bailes, los vestidos y los pretendientes ávidos por buenas dotes solo son meras distracciones para el verdadero sueño de su vida: convertirse en una gran escritora. Sin embargo, tras la insistencia de su querida prima, se ve forzada a participar de la vida social londinense. No obstante, lo que imaginaban como una tranquila temporada se transforma en la peor batalla cuando Serena...

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